sábado, 1 de noviembre de 2014

Eduardo Avila "El Santiagueño" - PORQUE LE CANTO A MI PATRIA

Eduardo Avila "El Santiagueño"
PORQUE LE CANTO A MI PATRIA

Carta a un changuito sin nombre

Me dijiste, como quien dice nomás:
-Linda guitarra, don...
Changuito, te me habías acercado, receloso pero con algo de asombro y picardía. Había tantas cosas más fuertes que las palabras en el brillo de tus ojos, tanta ternura  y profundidad de agua clara que me pareció poco decirte:
-Linda, linda guitarra
-¿Usted canta, don?
-Canto a mi tierra...a mi patria...
-¿Por qué le canta?
-Porque la quiero... Y me quedé callado.
Pero mi silencio atento le dijo mucho más. Fue una de esas veces en que es necesario callar, como cuando se ama. El viento le daba vuelo a la tierra curtida como un rostro de anciano; la tierra, que sabe tanto, que no necesita palabras para decir muy claro: aquí estoy, aquí estuve, aquí voy a seguir estando. Porque la tierra no necesita ser fértil para ser rica. Como nosotros no necesitamos hablarnos para decirnos mucho, mucho. La tierra, chango, es tu cuna y tu drama y también tu alegría, tu campo de juegos y tu aprendizaje.
Yo pensaba. Una música todavía no escrita me iba ganando, la melodía que iba a decir lo que nosotros callábamos pero que estaba golpeandonos suave en todo el cuerpo como el viento tórrido.
Santiago. Nos conocimos, changuito sin nombre, en Las Salinas. Apenas unos rancho de adobe y paja alrededor de un almacén de ramos generales. Algarrobo y quebracho, cactus y sal. Tierra para hombres fuertes, tan poderosa con tan poco. El sol de enero parecía chico para ella, su tierra y la mía. Este lugar es como una brasa de estrellas de donde tus ojos habían tomado algunos brillos. Tus ojos eran la mirada de este páramo. Las siluetas oscuras de algunas mujeres vestidas de negro, que no se sabe de dónde vienen, tan silenciosas y que hacen de cualquier lugar un camino, eran el cuerpo de esta tierra. También los cabritos, sus brincos que parecen una nota que canta. Yo pensé que donde hay vida no hay desierto, que lo único desierto es un alma fría, y el alma de esta tierra es ardiente, por eso tu mirada, changuito.
"Linda guitarra, don..." Me acuerdo. Linda. Es tanto lo que ella puede decir, pero cien guitarras no dicen todo lo que dice el azotar del polvo de esta tierra, sobre esta tierra. Linda la guitarra que puede cantarle a ella; como tus ojos tristes y también alegres le cantaban en silencio... Changuito sin nombre
EDUARDO AVILA



Eduardo Avila "El Santiagueño"
con Oscar Cardozo Ocampo y su conjunto
PORQUE LE CANTO A MI PATRIA
CBS 8.932


01. EL POTRERO DE LOS TABOADA - chacarera - Fortunato Juárez
02. ROMANCE A LA VUELTA DEL SANTIAGUEÑO - poema - Dalmiro Coronel Lugones
03. ASI ERA MI MAMA - chacarera - Fortunato Juárez
04. REQUIEM PARA UNA GUITARRA - zamba - Pedro Ortíz
05. LA URPILITA - chacarera - Mario Bravo
06. CUNUMICITA - taquirari - Tarateño Rojas
07. EL CHASQUI VENANCIO CARO - zamba - Carlos Carabajal, Cristóforo Juárez
08. SOLTANDO PENAS - chaya - Alejandro Lagos
09. COPLAS SOLITARIAS - poema - Edaurdo Avila
10. LA SACATRAGO - chacarera - Fortunato Juárez
11. PORQUE LE CANTO A MI PATRIA - chacarera - Raúl Trullenque, Eduardo Avila 
12. QUE OSCURA SUERTE LA MIA - poesía - Carlos Funes
13. TATA JUANCHO - milonga - Osiris Rodríguez Castillo
14. EL COLIBRI - carnavalito - Alejandro Lagos

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Aporte de Alberto Orozco

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