Mercedes Sosa
MISA CRIOLLA
Mercury 546741 - 2
1999
Mercedes Sosa, unánimemente reconocida como La Voz de América Latina, nunca rehuyó a los desafíos. Por eso ahora, a casi 35 años de su debut como cantante folklórica, está comenzando, con renovadas energías, un camino nuevo: por primera vez graba un disco fuera de su conocido mundo de la música popular. Esta obra, con Misa Criolla y Navidad Nuestra, encuentra a la intérprete en un gran momento de su carrera. Y así consolida su imagen de artista joven. Aunque sus nietos le recuerdan que ya tiene 64 años.
Nació en San Miguel de Tucumán el 9 de ju- lio de 1935. Curiosa jugada del destino: un par de semanas antes de su llegada a la vida, Argentina había perdido, en un acci- dente de aviación en Colombia, a su más grande cantor de tangos, Carlos Gardel.
Y algo más, que no parece una mera casualidad: la fecha y el lugar de nacimiento la conectan particularmente con su país, porque en esa misma fecha, un 9 de julio, pero muchos años antes -puntualmente, en 1816-, y en esa misma ciudad, Argentina declaró su Independencia.
mercedes En el hogar humilde en el que creció, aprendió a amar las expresiones artísticas populares. En la adolescencia bailaba; llegó a ser profesora de danzas nativas; también cantaba.
Su aparición en la escena del folklore argentino no fue común. Radicada en Mendoza a mediados de los años 60, fue parte fundacional, junto a su esposo, el músico Manuel Oscar Matus, y al poeta Armando Tejada Gómez, del Movimiento del Nuevo Cancionero que renovó las expresiones artísticas de raíz nativa. En esos días debutó discográficamente con un trabajo independiente, Canciones con fundamento. Poco después consiguió cantar por primera vez en el Festival de Cosquín, gracias a la generosidad del ya por entonces famoso cantor Jorge Cafrune.
En ese mismo año 1965 grabó, con una juvenil voz, el único tema de la obra conceptual Romance de la muerte de Juan Lavalle de Ernesto Sábato y Eduardo Falú.
En el otoño de 1966 dio a conocer Yo no canto por cantar, el álbum con el que inició su vinculación con la empresa PolyGram -actualmente Universal-, que aún hoy, 33 años después, mantiene. El suyo es un caso de excepcional fidelidad con su sello editor.
En abril de 1967, cuando ya iba por el tercer disco-el segundo fue Hermano; su sucesor, Para cantarle a mi gente, comenzó a viajar por el mundo. Cantó en Miami, Lisboa, Roma, Varsovia, Leningrado, Kislovo, Sochi, Gagri, Bakú y Tiflis. En esa gira conoció a Ariel Ramírez, el compositor de Misa Criolla, quien le propuso que fuera la voz de su obra Mujeres Argentinas. Y ella aceptó. Ese disco lo grabó en 1969, poco después de que se conociera su álbum Con sabor a Mercedes Sosa. Por entonces, su voz decidida ya había comenzado a resultar inconveniente para las autoridades militares que gobernaban su país, y era común que fuera censurada en las radios oficiales.
En 1970, participó en el filme El Santo de la Espada de Leopoldo Torre Nilsson, sobre la vida del General José de San Martín, Padre de la Patria de los argentinos, y dio a conocer otros dos discos importantes en su carrera, El grito de la tierra y Navidad con Mercedes Sosa. En esas obras figuraban, entre otros temas, Canción con todos, Cuando tenga la tierra y La Navidad de Juanito Laguna.
Al año siguiente lanzó otros dos trabajos antológicos, La voz de Mercedes Sosa y Homenaje a Violeta Parra. En esa misma temporada volvió al cine, al participar, en el significativo papel de la heroína altoperuana Juana Azurduy, en el film Güemes (La tierra en armas), también dirigido por Leopoldo Torre Nilsson.
En 1972, cuando su arte sufría el constante jaqueo de la censura impuesta por el gobierno militar, se publicó Hasta la victoria, un disco con canciones cargadas de contenido social y político. También en ese año le puso voz a la Cantata Sudamericana, otra obra cumbre de Ariel Ramírez, con letras de Félix Luna.
Mercedes Sosa y Traigo un pueblo en mi voz aparecieron en 1973, año del convulsionado regreso a la democracia.
En agosto de 1976, cuando los militares ya habían dado otra vez un golpe de Estado, se publicó Mercedes Sosa, un disco en el que figuraron temas de los chilenos Victor Jara y Pablo Neruda, de la peruana Alicia Maguiña y del cubano Ignacio Villa, Bola de Nieve.
Al año siguiente rindió un memorable homenaje al más reconocido folklorista de su país, con Mercedes Sosa interpreta a Atahualpa Yupanqui. Pero aquellos no eran tiempos de sonrisas: la Junta Militar estaba implementando una política de represión que cobraría la escalofriante cifra de 30 mil desaparecidos. En 1979 se publicó Serenata para la tierra de uno: en medio de la violencia, seguía cantándole a la vida.
Pero el hostigamiento fue insoportable. Por eso, luego de ser detenida durante un concierto en la ciudad de La Plata junto a los 350 espectadores, debió exiliarse. Primero vivió en París, y al año siguiente, en 1980, se instaló en Madrid.
Las innumerables trabas que las autoridades le habían puesto para cantar en su país no llegaron, obviamente, fuera de las fronteras argentinas. Por eso, Mercedes Sosa pudo desarrollar, en sus años de exilio, una intensa actividad artística internacional.
El 18 de febrero de 1982 pudo volver a cantar ante el público argentino. En el Teatro Opera de Buenos Aires hizo más de una docena de conciertos a sala llena, acompañada por los más destacados músicos locales, incluso algunos provenientes del rock, como León Gieco y Charly García.
Su retorno fue entendido, por muchos, como un signo de que los buenos tiempos para Argentina estaban no muy lejos. Pero hubo de ocurrir un suceso dramático para que finalmente se pudiera retornar a la democracia: poco después de ese ciclo de conciertos, el gobierno militar embarcó al país en la Guerra de las Malvinas. La derrota, acontecida en junio de ese año, decretó el final de la dictadura.
La democracia volvió a Argentina cuando el álbum doble Mercedes Sosa en Argentina, grabado en vivo durante los conciertos de su retorno, era el mayor suceso de ventas del mercado local. Ese éxito quedó demostrado con la convocatoria que tuvo en el estadio de fútbol de Ferro Carril Oeste, a fin de año, para un par de conciertos que fue, casi, una segunda fiesta de Navidad. Durante ese espectáculo se filmaron imágenes para el largometraje documental Como un pájaro libre que le fue dedicado.
Por entonces, sus seguidores de siempre, junto a las nuevas generaciones que recién la habían descubierto, la reconocían como uno de los más fuertes símbolos de la vida, luego de tanto tiempo de muerte y silencio.
Después de publicar los álbumes Como un pájaro libre y Mercedes Sosa, y ya reinstalada en su casa de Buenos Aires, siguió viajando por el mundo. Cantó en el Lincoln Center y el Carnegie Hall norteamericanos, en el Mogador francés, y también en numerosos escenarios del interior argentino. En todos lados se la recibía con ovaciones y reconocimientos, no solo por su talento sino también por su integridad.
En 1984 lanzó ¿Será posible el sur?, otra obra antológica, y poco antes de la Navidad protagonizó el espectáculo Corazón americano, en el estadio de Vélez de Buenos Aires, junto a Milton Nascimento y León Gieco. En la siguiente temporada sumó dos títulos importantes a su discografía. Por un lado, volvió a dar un significativo apoyo a los com- positores de su país con Vengo a ofrecer mi corazón, en el que registró el tema homónimo de Fito Páez, Razón de vivir y Madre de madres de Victor Heredia, Entre a mi pago sin golpear de Carlos Carabajal y Pablo Raúl Trullenque, y Canción para Carito de Antonio Tarragó Ros y León Gieco. Por el otro, lanzó Corazón americano, con el registro de su concierto junto a Milton Nascimento y Gieco.
Aquel momento de su carrera fue particularmente intenso. En la primera mitad de 1986 realizó una extensa gira por Alemania y Europa Central. Después, en agosto, cantó en los Estados Unidos. Primero en el Lisneer Auditorium de Washington, luego en el Teatro de la Corte del Central Park, de Nueva York; más tarde en el Teatro Auditorium Lakeview de Chicago. Y hubo más: en Alemania, en Hamburgo, Munich, Stuttgart, Dreieich y Erlangen; en Holanda, Rotterdam; en Grecia, Atenas. Y además celebró 25 recitales en Brasil.
En medio de aquellas giras, se editó Mercedes Sosa '86, otro álbum en el que volvió a dar testimonio de su amplitud musical. Lo mismo sucedió con el siguiente, Mercedes Sosa '87, álbum en el que contó con la participación del cubano Pablo Milanés y de sus compatriotas Teresa Parodi, Víctor Heredia y Fito Páez.
Durante dos meses y medio de ese mismo año, realizó una gira por Suiza, Alemania Federal, Noruega, Suecia, Holanda, Estados Unidos, Puerto Rico, República Dominicana y México. Las actuaciones más importantes fueron la del Concertgebouw de Amsterdam y la del Carnegie Hall de Nueva York, donde su actuación fue despedida con una ovación de diez minutos.
En 1988 intervino en el ciclo de conciertos Los grandes en vivo, celebrado en Buenos Aires con diversas figuras locales, y lanzó Amigos mios, un disco compilado con temas que compartió con Milton Nascimento, Pablo Milanés, Teresa Parodi, Charly García, Fito Páez y Raimundo Fagner, entre otros colegas suyos. En ese mismo año incursionó como productora, organizando el memorable espectáculo Sin Fronteras, que reunió en el Luna Park de Buenos Aires a siete cantantes latinoamericanas: las argentinas Teresa Parodi y Silvina Garré, la colombiana Leonor González Mina, la venezolana Lilia Vera, la brasileña Beth Carvalho y la mexicana Amparo Ochoa, además de la propia Mercedes. Entretanto, vio que el reconocimiento no solo tenía forma de aplausos y saludos afectuosos. En junio de 1989 recibió la medalla de la Orden del Comendador de las Artes y las Letras, otorgado por el Ministerio de Cultura de la República Francesa.
En 1990 apareció Mercedes Sosa en vivo en Europa, y siguió viajando: actuó en Australia, Grecia, Holanda, Alemania, Luxemburgo, Suiza, Francia y Brasil. Además celebró inolvidables conciertos en el Luna Park y en el teatro Gran Rex de Buenos Aires. Poco después dio a conocer De mí, un álbum con registros en vivo de esos conciertos.
El 20 de diciembre de 1991 se reencontró con la multitud en el estadio de Ferro Carril Oeste. En esa ocasión la acompañaron Fito Páez, León Gieco, Charly García, Victor Heredia, Julia Zenko, Nito Mestre, Piero, Celeste Carballo, el dúo de rap Illya Kuryaki, Mariano Mores, Facundo Ramírez, Horacio Molina, Coqui y Claudio Sosa, y Hamlet Lima Quintana.
El 1 de abril de 1992, en el Salón Dorado del Concejo Deliberante porteño, fue declarada Ciudadana llustre de Buenos Aires. Ve- nía de otra emoción fuerte: en el verano había vuelto a cantar en Chile, luego de 17 años. Primero lo hizo en la Quinta Vergara de Viña del Mar, y luego en el Estadio Chile de la capital Santiago.
Esos no fueron los únicos conciertos importantes de la temporada. Antes de fin de año volvió a cantar en los Estados Unidos. Durante ese viaje, fue declarada Visita llustre de Texas y de Houston, por el gobernador del estado y por el alcalde de la ciudad.
A comienzos de 1993 cruzó nuevamente Los Andes para participar en el Festival Internacional de Viña del Mar, donde volvió a invitar a varios cantantes argentinos, como Julia Zenko, Victor Heredia y Teresa Parodi. Luego siguió cantando en varias ciudades chilenas.
En ese año publicó Sino, un trabajo que co-produjo con Fito Páez, y participó en la banda sonora del film Convivencia, cantando un tema con Pablo Milanés y otro con Roberto Goyeneche, uno de los más grandes cantantes de tango de toda la historia, que falleció poco después.
En noviembre, como para concluir de la mejor manera un año tan intenso, se publicó la compilación Mercedes Sosa, 30 años, que volvió a posicionarla en los primeros puestos de las ventas.
El suceso lo repitió con su siguiente álbum, Gestos de amor, que apareció en noviembre de 1994, y llegó a ser Disco de Platino. A mediados del mes siguiente cantó, en representación de América, en el Segundo Concierto de Navidad realizado en la Sala Nervi del Vaticano, en un espectáculo del que participaron, entre otros, el tenòr español Alfredo Kraus y la soprano Renata Scotto, y el tenor italiano Andrea Bocelli.
Poco antes de aquello, había sido la cantante solista de una versión de la Misa Criolla que presentó, junto a un coro de casi 600 voces, en el imponente Anfiteatro Frank Romero Day de Mendoza. Ese espectáculo, que fue presenciado y ovacionado por 30.000 personas, es el antecedente directo de este álbum.
En enero de 1995, luego de participar en el Festival Internacional de Mar del Plata, intervino en el Festival Americanto realizado en Mendoza.
Luego, a mediados de año, visitó Chile, Costa Rica, El Salvador, Honduras, Panamá y Uruguay.
En agosto, cerca de dos mil personas respondieron a la convocatoria del ciclo Maestros del Alma para brindarle un homenaje. En esa ocasión recibió no solo el testimonio del público, sino también el canto de sus colegas Peteco Carabajal, Julia Zenko y Víctor Heredia, entre otros.
Luego realizó una gira por varias ciudades del Brasil. Entre ellas, San Pablo, Belo Horizonte, Florianópolis y Porto Alegre.
Dos exitosas actuaciones en San Juan de Puerto Rico, celebradas a fines del año, fueron el prólogo de una extensa gira por los Estados Unidos, que incluyó actuaciones en el Zellenbach Hall de Berkeley, San Francisco; en el Wadsworth Theater de la UCLA en Los Angeles, California; en el Bass Concert Hall de Austin, Texas; en el Jackie Gleason Theater for the Performing Arts de Miami; en el Kennedy Center for the Performing Arts, de Washington; en el Avery Fisher Hall del Lincoln Center de New York; en el Symphony Hall de Boston, Massachusetts, y en el Queen Elizabeth de Vancouver, en la Columbia Británica. Luego actuó en Lima, Perú, y en La Paz, Bolivia.
Finalmente, en diciembre, se publicó Mercedes Sosa-Oro, una compilación de 17 temas grabados entre 1969 y 1994 que dibujan su perfil de gran artista popular.
La de 1996 fue otra temporada extenuante. Comenzó con una gira por el interior de Argentina, que incluyó un memorable paso por el Festival de Cosquín, aquel mismo en el que había debutado en 1965. Después de cantar en distintas ciudades del país, cruzó a Punta Arenas y Santiago, Chile, y cerró el viaje con dos conciertos en Asunción, Paraguay, donde contó con Charly García como invitado. A comienzos de abril volvió a los estudios para grabar un nuevo disco. Después viajó nuevamente a Europa. Cantó en las Islas Canarias, y luego en Brasil, Ecuador, Uruguay, Estados Unidos y Canadá.
En setiembre de 1996 hizo la presentación en el Teatro Opera de Buenos Aires de Escondido en mi país, el álbum que había grabado poco antes. Fueron cinco conciertos a sala llena con un público entusiasmado por este nuevo trabajo, que fue un retorno pleno a sus raíces folklóricas.
Poco después concretó una serie de actuaciones por Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico. Luego se puso a trabajar de lleno en su anhelado proyecto de hacer un disco con temas de Charly García.
Inmersa en esa tarea, comenzó 1997 con otra actua- ción en Cosquín, para la que llevó de invitado a García. El show fue un acontecimiento que marcó un hito en la historia de este popular festival.
Ya avanzado el año, cantó en Paraguay y en el Festival Nacional de Tonada, de Tunuyán, Mendoza, y luego cerró en Buenos Aires el ciclo de espectáculos masivos Buenos Aires Vivo, organizado por la Secretaría de Cultura de la ciudad, ante 120.000 espectadores.
En marzo participó en el cónclave internacional Río+5, en su carácter de Vicepresidente del Comité de Redacción de la Carta de la Tierra, en representación de América Latina y el Caribe. En esa reunión se discutieron los términos de la Carta de la Tierra, documento a favor de la preservación del Medio Ambiente, equivalente a la Declaración de los Derechos Humanos.
Posteriormente viajó a Bogotá, Colombia, para intervenir junto con Charly García y Fito Páez en un multitudinario espectáculo realizado en el Coliseo El Campín. Luego se presentó en otros países del continente, Esta- dos Unidos, Canadá y Europa.
En julio, poco después de su cumpleaños, ofreció cuatro conciertos en el Teatro Opera de Buenos Aires, en los que volvió a contar con la presencia de varios artistas invitados. Esas fueron sus últimas actuaciones multitudinarias del año, porque después se dedicó a la terminación y al lanzamiento de Alta fidelidad-Mercedes Sosa canta a Charly García, su anhelado disco con temas de García.
No terminó bien el año. En la primavera sufrió un agravamiento de dolencias que venía arrastrando desde tiempo atrás, y la suma de la angustia acumulada desde los tiempos del exilio hicieron eclosión en su físico.
Por eso, con un cuadro de depresión enmascarada, pasó cinco meses en cama, con una deshidratación que la hizo perder más de 30 kilos. Estuvo al borde de la muerte.
Pero se pudo recuperar. Luego de medio año de sufrimiento, volvió a cantar en un disco notable, titulado significativamente Al despertar. Ese trabajo mereció el Premio Gardel de la crítica especializada de Argentina como El disco del año, durante una ceremonia en la que también fue distinguida como la Mejor Artista de Folklore de la temporada.
Además de las distinciones ya mencionadas, ha sido declarada Ciudadana Ilustre de Tucumán, ha recibido la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania, la Medalla al Mérito Cultural del Ecuador, la Placa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú, en reconocimiento a sus 30 años de difusión del canto latinoamericano; el Premio ACE 1993 por su disco Sino, y el Martín Fierro 1994 al mejor show musical en televisión.
También se ha hecho acreedora del Gran Premio CAMU-UNESCO 1995, otorgado por el Consejo Argentino de la Música y por la Secretaría Regional para América Latina y el Caribe, del Consejo Internacional de la Música de la UNESCO; del Premio de la UNIFEM, organismo de las Naciones Unidas, que la distinguió poco antes de una actuación en el Lincoln Center de Nueva York por su labor en defensa de los derechos de la mujer, del Konex de Platino 1995 a la Mejor Cantante Femenina de Folklore y del Konex de Brillante a la Mejor Artista Popular de la Década.
Además, ha recibido el halago de ser incluida por la Conferencia de la Mujer, de la Secretaría General de las Naciones Unidas, en la colección discográfica Global Divas. Este trabajo de distribución mundial, que incluye su versión de Gracias a la vida, reunió algunas de las voces mundiales más importantes de todos los tiempos: Edith Piaf, Marlene Dietrich, Amalia Rodrigues, Lucha Reyes, Miriam Makeba, Celina González, Marian Anderson, Aretha Franklin, Elis Regina, María Bethania, Gal Costa, Celia Cruz.
En julio de 1996 en Porto Alegre, Brasil, el Gobierno del Estado de Rio Grande do Sul le
otorgó la Medalla Simoës Lopes Neto en honor a sus méritos artísticos y personales, puestos al servicio de la unidad de los pueblos.
En octubre de ese mismo año, en la ciudad alemana de Aix-la-Chapelle, recibió el Premio CIM-UNESCO 1996, otorgado por el Consejo Internacional de la Música, depen- diente de la UNESCO. Este premio está destinado a distinguir a los músicos e instituciones musicales que con sus obras o actividad han contribuido al enriquecimiento y desarrollo de la música, y servido a la paz, a la comprensión entre los pueblos, la cooperación internacional y a los otros fines proclamados por la Carta de las Naciones Unidas y el Acta Constitutiva de la UNESCO. En su caso, el Consejo expresó: "El Jurado ha decidido el otorgamiento de este premio no sólo por su brillante carrera sino también en reconocimiento de sus grandes valores éticos y morales, de los cuales ha dado prueba durante los sombríos años que conoció Argentina, por la preocupación que ha tenido por promover constantemente la defensa de los derechos humanos".
Unos días antes, en la Sede del Consulado General de la Argentina en Nueva York, había recibido un Diploma de Honor de parte del Consejo Interamericano de Música de la Organización de los Estados America- nos (OEA).
El 9 de diciembre de 1996, en el Congreso, los legisladores de su país le rindieron un homenaje en su calidad de "personalidad de la cultura nacional", por "su valiosa trayectoria artística en defensa de la música popular".
Y hubo más. En marzo de 1997 recibió, de parte de la Asociación de Cronistas del Espectáculo, el Premio ACE al mejor Disco de Folklore por Escondido en mi país. Y un año después, en marzo de 1998, fue honrada con la Orden Cruzeiro do Sul entregada por el Gobierno de Brasil.
A poco del fin del milenio, totalmente recuperada de su enfermedad, sigue en actividad. Durante 1998 presentó Al despertar en distintas ciudades argentinas. En julio cantó en Montevideo y Lima. En setiembre hizo tres conciertos en el estadio Luna Park de Buenos Aires, y poco después se presentó en Caracas y Nueva York.
En este 1999 ha retornado a las intensas giras internacionales de otros años. Alternando con multitudinarias actuaciones en la Argentina, ha cantado en México, Guatemala, El Salvador y otros países centroamericanos. En julio acompañó a Charly García en un concierto ante público de rock en el DF de México, y entre setiembre y octubre realizó una importante gira por Inglaterra, Israel, Alemania, Suiza, Austria y Holanda. Poco después, en México, las máximas autoridades de Unicef le entregaron las credenciales que la acreditan como Embajadora de Buena Voluntad de la organización para América Latina y El Caribe.
Y sigue su vida de cantora joven. Ahora, también con la disposición para hacer algunas miradas al pasado. Antes del fin de este año, comenzará a trabajar en un libro con sus Memorias.
Buenos Aires, a fines de 1999. Victor Pintos
Mercedes Sosa
MISA CRIOLLA
Mercury 546741 - 2
1999
Misa Criolla y La Peregrinación y La Huida de Navidad Nuestra (*) (Pigal)
Voz: Mercedes Sosa / guitarra Nicolás "Colacho Brizuela / charango Jaime Torres / percusión Chango Farías Gómez / contrabajo Oscar Giunta / instrumentos de viento Marcelo Chiodi / coro Estudio Coral de Buenos Aires, director Carlos López Puccio / coordinación de grabación Popi Spatocco / arreglos y dirección de Maestro Ricardo Hagman / grabado en Estudios lon, Buenos Aires, por Jorge "Portugués" Da Silva, en agosto y septiembre de 1998/ asistentes Pablo Acedo y Javier Mazzarol.
(*) En La Peregrinación y La Hulda de Navidad Nuestra: aerófonos Leo Carabajal
La Anunciación, El Nacimiento, Los Pastores y Los Reyes Magos de Navidad Nuestra (Pigal Ediciones Musicales) solista Mercedes Sosal guitarra Nicolás "Colacho Brizuela/charango Jaime Torres / percusión Rubén Lobo / bombo Chango Farias Gomez / contrabajo Oscar Giunta / piano Popi Spatocco/acordeón Chango Spasiuk/coro Asociación Coral Lagun Onak, dirección Mario de Rose/asistente de coro Xabier Iñaki de Arza Blanco/coordinación de grabación Popi Spatocco/coordinación de producción Alejandro Vázquez arreglado y dirigido por Facundo Ramirez/grabación de acompañamiento de Mario Breuer en Circo Beat Studio, Buenos Aires, en septiembre de 1999 Mercedes Sosa grabada por Keren Fankelstein en DB Studios, Tel-Aviv, en octubre de 1999 / coro grabado por Osvel Costa y Jorge "Portugués" Da Silva en lon Studios Buenos Aires, en noviembre de 1999/ asistentes Pablo Acedo y Javier Mazzarol.
Artistas invitados Chango Farias Gómez /Chango Spasiuk/ Jaime Torres.
Estudio Coral de Buenos Aires Sarah-Jane Archer / Alejandra Ortiz / Ana María Moraitis / Ada Palac/ Estela Poletti/Mónica Puente / Silvina Sadoly / María del Carmen Aguilar Laura Domínguez / Claudia Faigón / Susana Galimberti / Camila Lorenzo / Beatriz Moruja / Emma Paz Guillermo Dora / Pedro Esparza / Gustavo Marega / Patricio María Martínez / Eduardo Monti/Claudio Morla/Fernando Moruja / Eduardo Boero Juan Maria Fernández Mendy/Clodomiro Form y Puig Daniel González / Mariano Moruja / Fabian Neira / Pablo Ravachini.
Asociación Coral Lagun Onak Julio Ravioli / Antonio Slanciauskas / Damián Juknevicius/Rodolfo Meyer/Emilio Riccitelli Celso Alvarez Ortiz Henrikas Urbonas / Angel Boschiroli / Alejandro Iribarren / Fermando Gabriel Ayala / Santiago Miguel Vallee / Federico Meyer/Emilio Camilletti María Ester Diaz Vélez / Melinanitti Sibemhart / María Mercedes Molina / Karin Gisler/Diana D'Apice / Claudia Elorrieta / María del Carmen Valenzuela Marta Arinci /Adriana González Quintana/Nidia Sáez / Renee Desimoni / Alicia Hebe Scaffino / Matilde A. Devoto/Beatriz Aversa Pilar Tadel / Lucia Brizzi / Lupe Larzabal / Marina Chiummiento / Adriana Persico / Fabián Alejandro Vega / Héctor Carlos Costas / Domingo García Valle / Sergio Goldwasser / Andrés Jorge Magre / Augusto Almirón / Alberto Osvaldo Colombi / Guillermo Yuchechen / José Monetta Julián Flandin / Leonardo Minetti / Andrés Burkett / Beatriz Fernández / Kitty Follmer | Marily Ríos / Isabel Vaamonde/Ana Meyer / Pura Lepor Sarita Bluvstein / Ana Clara Palmieri / María Jesús Barquin/ Mónica Isabel Guzmán / Susana Ceva/Sandra Catalina Sconza/Mirta Burzyn Cristina Gualdieri / Susana Rodríguez/Gustavo Vidal.
Mezclado por Jorge "Portugués" Da Silva en lon Studios, Buenos Aires, en noviembre de 1999 / Masterizado por David Santos en Digisound Mastering, Buenos Aires, en noviembre de 1999 / Dirección de arte Ponieman / Murlender, Cía. de diseño / Fotos Eduardo Grossman y Lucia Grossman (vivo)
Productor artístico Fabián Matus
Productora jefe Ana María Cao
Productora ejecutiva Pelo Aprile.
Misa Criolla
Ariel Ramírez | Arreglado y dirigido por el Maestro Ricardo Hagman
01. KYRIE - vidala baguala
02. GLORIA - camavalito yaravi
03. CREDO - chacarera trunca
04. SANCTUS - carnaval cochabambino
05. AGNUS DEI - estilo pampeano
Navidad Nuestra
Félix Luna/Ariel Ramírez
06. LA ANUNCIACIÓN - chamamé
07. LA PEREGRINACIÓN - huella pampeana
08. EL NACIMIENTO - vidala catamarquena
09. LOS PASTORES - chaya riojana
10. LOS REYES MAGOS - takirari
11. LA HUIDA - vidala tucumana
Me gustaría que me permitieran dedicar este trabajo a mi madre, Doña Emma, quien con su espiritualidad y fe, me mantuvo cerca de Dios en todo momento.
Mercedes
Aporte de Alberto Orozco

No hay comentarios:
Publicar un comentario