miércoles, 8 de marzo de 2017

Carlos Vega y Silvia Eisenstein de Vega - BAILES TRADICIONALES ARGENTINOS



BAILES TRADICIONALES ARGENTINOS
Orquesta Argentina de Cámara
Dirección: Silvia Eisenstein de Vega ; Supervisión: Carlos Vega
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Lo extraordinario de las danzas que sobreviven en los hontanares folclóricos es que son a un tiempo mismo actuales y antiguas. Su estilo, sino las versiones mismas, tiene sabor de siglos. Muchas generaciones argentinas enriquecieron sus horas de esparcimiento con esta noble danzas; la complacencia en su recuerdo nos permitió verlas, oírlas y recogerlas en los últimos reductos provinciales.
No obstante la orquestacion que las valora, estas melodías se reproducen con tal fidelidad que pueden los estudiosos atribuirles el carácter de verdaderos documentos folklóricos. Casi todas fueron objeto de grabación instantánea en campaña. Sólo las introducciones-respetuosas del estilo-son originales nuestras. Armonizadas por nosotros para piano, corren impresas en nuestros folletos tambien titulados "bailes tradicionales argentinos", que la complementan con la descripción de su coreografía y la historia de esos recorridos itinerarios. Sobre la base de tales armonizaciónes -o apartando seis libremente de ellas cuando lo consideró mejor- Silvia Eisunstein de Vega , concertista de piano, compositora y directora de orquesta, creo las versiones instrumentales y las grabó al frente de su Orquesta Argentina de Cámara. No me corresponde encarecer los méritos de la joven orquestadora por suficientemente conocidos y porque me alcanzan "las generales de la ley", pero algunas palabras sobre la índole de su trabajo acaso resulten ilustrativas. Silvia Eisenstein, con medios para más, ha debido someterse a exigencias de propiedad y carácter: la orquestaciones se atiende, en el caso de las partes señoriales, a la armonía de la época, sin extremar el rigor, y el de la picarescas a la compreja rítmica de los coloridos y bulliciosos rasgueos populares. Se ha reconocido que en este aspecto ha creado notables efectos orquestales. Las melodías, así, extraídas de su medio instrumental folklórico, admiten el nuevo aderezo artístico sin dejar de ser armónicamente, sonoramente, populares. Un párrafo ahora sobre cada uno de los bailes.
LA SAJURIANA. Es una de nuestra bellas danzas de progenie señorial, y pertenece a la familia de los minué-gavota que difundió Europa durante la segunda mitad del siglo XVII. La llevó el general san Martín de la Argentina a Chile en 1817, y entre los chilenos perduró convertida en danza picaresca. Una versión histórica fechada en Chile ese mismo año conservó la primitiva melodía. Es la que se ha orquestado.
LA RESBALOSA. La ciudad de Lima lanza hacia 1830 un nuevo baile: la resbalosa. Nuestro país la recibe con tal fervor, que al cabo de un siglo la zona cordillerana -en que predominó- atesora su grato recuerdo. La versión que ofrecemos fue recogida por nosotros en Belén de Catamarca.
LA CONDICION. Otra de las danzas señoriales, la condición, brilló en los saraos provinciales del noroeste entre 1840 y 1870. Una tradición familiar nos dice que el general Belgrano la bailó con una dama catamarqueña hacia 1813-1818. Es una hermosa danza. Fue exhumada, ya en este siglo, en salones de la región. A los propios ejecutantes que la presentaron en Catamarca, corriente el año 1916, les tomamos la versión que se ha grabado.
EL GATO. Toda la república Argentina -los altos círculos ciudadanos provinciales, los lejanos centros rurales- bailaron ésta graciosa danza picaresca durante casi todo el siglo pasado. Muchos pueblos recuerdan todavía su música y hemos recogido centenares de versiones. Un viejo músico de San Luis nos cantó la que ofrecemos aquí.
EL CUANDO. Esta elegante danza señorial, especie de minué-gavota, llegó al continente a fines de siglo XVIII y es otra de las que llevó el general San Martín a Chile en 1817. La República Argentina la acogió y readaptó hasta naturalizada. Desapareció hace muchos años, pero alcanzamos a recoger algunas variantes de su única versión musical. Es de Santiago del estero la que se ha orquestado.
EL TRIUNFO. Brillante danza picaresca. Su nombre procede, muy probablemente de los textos que celebraron el triunfo de las armas sudamericanas en las últimas batallas de la independencia (1824) y nos da cuenta de su antigüedad. Figuró entre las preferidas del gaucho, y a viejos campesinos tomamos su música. La que hemos grabado procede de Tucumán.
LA CUECA. Buena parte del continente bailó la soberana pantomima amatoria de pañuelos que Lima difundió desde 1824 con el nombre de Zamacueca. Fue varias veces rebautizada y mereció en la Argentina cálida y durable acogida. Todas las clases sociales la bailaron compasión y gracia; innumerables artistas nativos crearon sentidas melodías para la danza. La muestra grabada es de Mendoza, donde se ejecuta hasta nuestros días.
LA HUELLA. Preciosa danza criolla picaresca fue muy celebrada por los gauchos pampeanos. Se conoció desde 1830, tal vez, y sobrevivió hasta las primeras décadas del presente siglo. Tomamos en los campos de Dolores, provincia de Buenos Aires, la página musical con que cierra la presente selección.
Estas melodías pertenecen a las colecciones del Instituto de Músicología del Ministerio de Educación de la Nación.
Carlos Vega
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Carlos Vega y Silvia Eisenstein de Vega
Orquesta Argentina de Cámara
BAILES TRADICIONALES ARGENTINOS
Odeon LM301
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01. LA SAJURIANA
02. RESBALOSA
03. LA CONDICION
04. GATO
05. CUANDO
06. EL TRIUNFO
07. CUECA
08. HUELLA
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