martes, 14 de marzo de 2017

Los Musiqueros del Tiempo I'Ñaupa - EP Philips


¡ Musiqueros y... del tiempo i` ñaupa.!...

Que sentido afectivo, cariñoso y familiar nos trae esta frase. Nos parece algo íntimamente nuestro, ligado al terruño, y con el perfume de un pasado que no olvidaremos jamás.

!Tres hombres de tierra adentro !

Tres nombres para el folklore: POLO GIMÉNEZ, ATUTO MERCAU SORIA, y el PAYO SOLA. Alguna vez dijimos que este conjunto había logrado reunir: el valle salteño, el cielo de Catamarca y el eterno sol cordobés. Es que escuchándolos, el arte inconfundible de "los musiqueros", nos transporta a la cuna del folklore.

Esto es lo que reflejan los musiqueros. Personifican el nostálgico reproche de todos:
"¡ Que tiempo feliz el de la niñez, velay;
yo no se para que pasara....!

O aquel recuerdo que queda grabado en el que se acerca a

la "Cuesta del Portezuelo"
..."mirando abajo parece un sueño.
Un pueblito allá, otro más allá,
y un camino largo que baja y se pierde"....

Deseamos rendir en estas líneas nuestro más sincero homenaje a uno de los integrantes de este conjunto recientemente desaparecido: el Payito Sola.
Nacido en Cafayate, Salta, Gustavo Adolfo Sola se identifico con el folklore en los propios valles que le dieron vida a su vida y a sus canciones. Su trayectoria con "los musiqueros" fue muy corta, no alcanzo a compartir un año de éxitos, pero el recuerdo imborrable de su figura y hombría de bien, hará que lo tengamos presente al lado de sus amigos de siempre.
EL PAYO SOLA volvió a Salta en su sueño eterno, pero las guitarras podrán despertar cada mañana vibrando con "La Arunguita", "La Marrupeña", "La Solís Pizarro", "A Pepe Guirro", "Milonga del Camino", "La Chismosa", "Pa` que te escondas".......

Artículo de la Revista Folklore


Rodolfo "Polo" Giménez

Don Rodolfo María "Polo" Giménez, fue el sexto hijo y último nacido en Buenos Aires, del matrimonio formado por: Enrique Segundo Giménez (nacido en Salto el 1 de Junio del Año 1871 , y fallecido el 10 de Mayo de 1931 en Córdoba) y Isolina Cruz (Nacida en Salto el 20 de Junio de 1873, y fallecida en Córdoba el 29 de Noviembre de 1915). El matrimonio Giménez-Cruz se radica en Córdoba antes de que Rodolfo María nuestro "Polo" cumpliera los 2 (dos) años de edad y esto es lo que lleva a muchos a creer que este fue oriundo de Córdoba y no de Buenos Aires que lo vio nacer un 19 de Noviembre del Año de 1904.
Según consta en el Acta nº 1063, 6to 2da. del Registro Civil
de la Capital Federal.

Sus hermanos fueron:
Enrique María, nacido el 5 de Enero del año 1897.
María Angélica, nacida el 5 de febrero del año 1898.
Luis María, nacido el 7 de julio del año 1899.
Emilio María, nacido el 29 de Marzo del año 1901.
Isolina María Eugenia, nacida el 23 de Agosto del año 1902.
Todos ellos y el mismo "Polo" son nacidos en Buenos Aires.
María Carmen, nacida el 24 de Diciembre del año 1907.
María Etelinda, nacida el 18 de Junio del año 1909.
María del Carmen Josefina, nacida el 16 de Julio del año 1911.
María Rosa, nacida el 13 de Octubre del año 1912.
Alberto José María, nacido el 15 de Noviembre del año 1914.

Los últimos cinco hijos del matrimonio Giménez - Cruz, nacieron en Córdoba Capital, mientras la familia vivía en la Calle Rodríguez Peña nº 166 primero, y luego Rodríguez Peña nº 475. Muy cerca del Colegio Alejandro Carbó y La Plaza Colon.
Muchos pensaban que Polo era Cordobés, algunos crían que era Catamarqueño, y había nacido en la Capital Federal. Lo cual no fue ningún impedimento para plasmar como nadie los sentires de tierra adentro. Fue sin lugar a dudas el "Poeta de las cosas simples". Traduciendo las costumbres del hombre de pueblo en hermosas letras y música que trascendieron las propias fronteras de nuestra patria, no solo de Catamarca.

Polo se caso en primeras nunpcias en Catamarca y de este matrimonio con "Munina" Andrada, tuvo dos hijos, Silvia y Rodolfo.

A los pocos años de matrimonio Polo se separa y sus hijos quedan con su primera señora. Luego él forma pareja con la señora Elena Toledo que es quien lo acompaña hasta su fallecimiento en Buenos Aires.

En el año 1930 forma un trío junto al violinista Eduardo Belluci y y el bandeononista Ernesto Tejada y Polo al piano con los que actua en diversos sitios de "la docta". Ingresó como pianista del conjunto de Edmundo Zaldivar hijo a mediados de 1954, junto a su entrañable amigo Atuto Mercau Soria, Mario Arnedo Gallo, Fernando Portal y Alvarez Vieyra al que apodaban cariñosamente "el negro". Don Polo, junto unos amigos forman el conjunto "Los Musiqueros del tiempo i' Ñaupa" con el Payo Sola, Atuto Mercau Soria, Fernando Portal y Mario Arnedo Gallo, aunque a los pocos meses lamentablemente fallece el Payo Sola.

Polo falleció el fatídico día 26 de Noviembre del Año 1969. Estaba reunido en Buenos Aires, en el local que Margarita Palacios tenía, sito en la calle Camacuá 267 (le llamaban al lugar: La Embajada de Catamarca en Bs. As.), con todos sus amigos. Polo hacia la presentación del LP Polo Giménez y sus 50 Años con la música al que acompaño con un libro escrito por el llamado "Desde el Recuerdo" que también reseñaremos aquí. Esta noche del día 26 de Noviembre del año de 1969 a eso de las 20 horas, luego del brindis cordial de la bienvenida, habló el gerente de la editorial Martín Fierro Francisco D` Estefano, anunciando el nuevo disco. Luego Don Polo, el homenajeado, explico al público presente y a sus amigos el porque de la autobiografía que acompañaba al Lp. La fiesta se desarrollaba con total normalidad entre las empanadas, vino, música y canciones y a eso de las 22 horas le fallo a Polo su "Viejo Corazón". Fue atendido por unos amigos y por su hijo Rodolfo, médico. Fue de inmediato trasladado al Sanatorio Santa Isabel, dónde un paro cardíaco puso fin a su vida cerca de las 22,50 horas. Polo acababa de cumplir sus 62 años. Pero su Viejo Corazón no aguanto todas las emociones vividas esa noche. Polo dejo 72 canciones registradas en SADAIC y de su autoría, por referencias familiares, tenía escritas más de 350.
Julio César Rojo Luque.


Gustavo Adolfo Solá "El Payo"

Nació en Cafayate - Salta, el 31 de enero de 1908 y falleció en Buenos Aires el 19 de marzo de 1962.

Hijo de José Nicolás Solá, director de escuela y de la maestra de Escuela Delia Burgos, desde niño tuvo inclinación por la música, ya que poseía muy buen oído, aprendió a tocar la guitarra, el piano, el violín y el bandoneón.

En 1932 contrae enlace con Blanca E. Saavedra, tuvieron siete hijos, Jesús Lucia Nelly, Marta Amalia, Juan José, Blanca Celia, Gustavo Adolfo, Maria Cristina y Martín Miguel.

En 1940 formó la orquesta Re-Fa-Si, uno de los integrantes fue Mario Vallejos, actuando la temporada en el casino de Termas de Reyes.

Estudió el piano por música, y tomó clases de armonía, toda su obra musical fue escrita por él.

Luego como guitarrista integró el dúo Miranda Bonier, actuando con éxito en Salta y Tucumán. Más adelante formó la agrupación de Veinte Guitarras, actuando en el monumento alrededor de los fogones en el homenaje a Martín Miguel de Güemes.

En 1950 formo el Dúo Romance de dos guitarras, con Ernesto Cabeza ex integrante de los Chalchaleros, de actuación en LV9 Radio Salta, con glosas de Félix Pelayo Patterson.

En 1952 gana el concurso de la zamba, organizado por el circulo, con la "Zamba del Ausente" de letra de César Perdiguero y Manuel J. Castilla, en esta oportunidad salió en segundo lugar la zamba "La Naranjera" de Patterson y Ernesto cabeza que luego fue rebautizada por "La Nochera" con letra de Jaime Dávalos. Eran miembros del jurado, D'Jallad, Ricardo Falú, José Juan Botelli y el Cuchi Leguizamón.

En 1954 llega a Salta el sello Odeón, buscando un bandoneón carpero y contrata al "Payo" llevándolo a Buenos Aires donde se radica definitivamente.

Forma un Trío y graba las zambas de su autoría: "La Marrupeña", "Solís Pizarro", "Zamba del Ausente", "Cerros" y otras. Lo acompañan artísticamente Juan José García, luego Fernando Portal, Carlos Vega Pereda, con sus hijos Maria Cristina en el bombo, Juan José en guitarra, y con Eduardo Arbace y Osvaldo Alfaro.

Después fue contratado por el sello Philips y grabo con el dúo de María Cristina y María Teresa Solá (terucha) "Cuequita de los Coyas", "Regresando (zamba), "Pajarillo Cruceño (bailecito) y "El Charanguero" (carnavalito).

Integra el cuarteto de Mario Acerboni, tocando el violin recorriendo la provincia de Buenos Aires actuando en los bailes de los clubes, integró el conjunto Los Musiqueros del Tiempo de Ñaupa , con Polo Gimenez, en piano, Atuto Mercau Soria, en guitarra y el Payo en bandoneón, Abel Figueroa en canto y guitarra y Pepe Consoli en canto.

Los Musiqueros del Tiempo de Ñaupa

El Payo fue un referente importante en las décadas '40 y '50 en lo que se refiere a Salta, representaba para muchos la presencia de la música en todas sus manifestaciones populares, y su nombre se lo ligaba al folklore local, sus amigos de siempre fueron el Poncho Marrupe, Eduardo Falú, Cesar Pereyra Rozas, Cesar Perdiguero, Pajarito Velarde, Nicolás Lamadrid, Juan José García, el Curro García, Marcos Tames, Polo Gímenez, Atuto Mercau Soria, Arturo Puy, Carlos Vega Pereda, Fernando Portal, Pepe Guirro, Antonio Batiti, Dino Saluzzi, y otros.

El Payo Solá dejó transcurrir su vida entre melodías y se marcho de la escena en silencio, pensando tal vez en los acordes solemnes de una marcha fúnebre. Su recuerdo es algo permanente, puesto que su nombre y su figura, surgen por doquier, Atahualpa Yupanqui lo inmortaliza con Pablo del Cerro en "La Payo Solá" zamba editada el 15 de julio de 1970. Luego Oscar Valles integrante de los Quilla Huasi compone la zamba "Del mismo palo". Y como un remate en su honor Horacio Aguirre y Hugo Alarcón componen "El que toca nunca baila". Sus hijos Terucha y Payito Solá componen la zamba "Cafayate hecha Nostalgia" la cual fue ganadora del concurso de Zambas realizado en Salta en la Carpa de Abán en 1997; en una de sus estrofas nos dice: ". y al salir de Cafayate / se me afloja el corazón / siendo el Payo en la alameda / que me vadiciendo adiós.

El mas importante festival del Norte Argentino que es la Serenata a Cafayate lleva en su escenario en nombre "Payo Solá" bautizado así por su entrañable amigo, el poeta César Fermín Perdiguero.

Fuente: Portal informativo de Salta.




El Payo Solá


Alto, erguido, casi siempre vestido de blanco, caminaba silencioso observando detrás de sus anteojos oscuros, mientras fumaba un cigarrillo colocado en una boquilla. Así era la imagen del Payo Solá, al final de la década de los años 20.

Fue un músico por excelencia. Pero no era un músico mano ejecutante dedicado exclusivamente a un instrumento. El Payo Solá, puede afirmarse, era un músico múltiple, puesto que integraba orquestas tocado la guitarra, el violín, la batería, el piano, el contrabajo o el bandoneón para el no había secretos dentro del mundo de las corcheas y semicorcheas. Por esos años al caer la tarde cruzaba invariablemente la plaza 9 de Julio dirigiéndose al cine "Güemes", que funcionaba sobre calle Zuviría. Allí junto al escenario, en la penumbra de las películas mudas, generalmente tocaba el violín.

Su cabeza de un rubio casi blanco se inclinada sobre el instrumento, mientras le arrancaba melodías dolientes con el arco que manejaba con la firmeza y suavidad que exige este instrumento. Cuando callaba la música en las funciones de verano, escuchábase el zumbido de los ventiladores, siempre que no se proyectara una película que Carlitos Chaplin, donde las carcajadas acallaban las notas de la orquesta. Al terminar su labor en la zona céntrica, pues a veces tocaba en las confiterías, se encaminaba hacia las afueras de la ciudad.

Hacía los lugares donde comenzaba en las primeras horas de la noche el baile que terminaba con los primeros cantos del gallo. "El que toca nunca baila", es una especie de aforismo vernáculo, que pusieron en su boca los creadores de nuestro folklore actual. En esas jornadas generalmente tocaba el bandoneón. Eran tiempos en que el tango gustaba a todo el mundo, y la producción de los compositores porteños era inagotable y permanente.

A través de gente como él los salteños conocieron los compases y la melodía de la Cumparsita y otras composiciones que ganaron fama, y la conservan aún hasta nuestros días. En esas noches era testigo de muchas cosas, especialmente de las "calavereadas" de personajes que llegaba a esos lugares poco menos que a hurtadillas. Impasible el Payo veía todo ello, sin que se le mueva un músculo de la cara. Vio muchas riñas e incidentes de toda clase, que siempre motivaban la suspensión de la música y el retiro de la orquesta del palco que ocupaba, para evitar riesgos a sus integrantes. Su discreción estaba por sobre todas las curiosidades.

Nunca salieron de sus labios quietos esos hechos que conocía y no comentaba, como respondiendo a una especie de consigna. Era muy parco en el hablar, y no se le conocían amigos íntimos. Cuando pasaba por la calle siempre iba solo, no se detenía a conversar con nadie, y muy pocos fueron los que lo vieron sonreír alguna vez. Era un hombre que tomaba la vida en serio hasta en sus más pequeños detalles.

Representaba para muchos la presencia de la música en todas sus manifestaciones populares, y su nombre se lo ligaba al folklore local, que contaba con muy escasas composiciones, conociéndose más piezas musicales de origen boliviano o chileno. Pero fue un guía de los compositores que le siguieron creando un torrente de zambas, chacareras y canciones vernáculas, que llenaron definitivamente al panorama argentino con la música y el verso de nuestro Norte. Muchos muchachos le miraban pasar, silencioso, fumando su cigarrillo, semioculto tras sus anteojos ahumados, que le protegían de la luz que cegaba sus ojos claros de albino. Para esos muchachos era la encarnación de la música, en esos tiempos en que las manifestaciones de este tipo, eran un privilegio de quienes sabían tocar algún instrumento, puesto que no existían radios ni tocadiscos, y los fonógrafos eran el comienzo de una época que recién balbuceaba las primeras melodías, desde el surco chillón de los primeros discos de baquelita.

Solía ir hacia los Valles Calchaquies, meta preferida por muchos veraneantes de la ciudad, que efectuaban el viaje en "diligencia" por el camino que corría por el cauce de los ríos para cruzar los cordones montañosos que separan el Valle de Lerma de los Valles del Calchaco. El Payo Solá dejó transcurrir su vida entre melodías y se marcho de la escena en silencio, pensando tal vez en los acordes solemnes de una marcha fúnebre.

Su recuerdo es algo permanente, puesto que su nombre y su figura, surgen de una zamba que brota a través del encordado de una guitarra, que se convierte en pentagrama cuando el cantor le nombra en su canto.

FUENTE: Crónica del Noa. Salta, 11-11-1981




Los Musiqueros del Tiempo I'Ñaupa
EP Philips P427.840E

01. LA HUMILDE-chacarera-Julián Díaz
02. EL TUNANTE-danza catamarqueña-Hnos. Lobos
03. SIETE DE ABRIL-zamba-Andrés Chazarreta
04. CUANDO NADA TE DEBIA-bailecito-Andrés Chazarreta

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