domingo, 29 de mayo de 2016

Conjunto Cuncumén - VILLANCICOS CHILENOS

Conjunto Cuncumén
VILLANCICOS CHILENOS


EL CONJUNTO CUNCUMEN
Cerca de Melipilla, pueblo situado a más o menos sesenta kilómetros de Santiago, existe un pequeño poblado de nombre Cuncumén. Allí florece aún el retoño de raíz secular, anida fresca la tradición, y el gesto y la actitud simples y elementales no han sido desdibujado por el paso del tiempo.
En mapuche Cuncumén significa "murmullo del agua" y éste es el nombre otorgado a un conjunto de artistas chilenos cuya finalidad es reverdecer las danzas y cantos tradicionales chilenos. Este conjunto o se gestó en el verano de 1955 en las continentalmente prestigiadas Escuelas de Verano de la Universidad de Chile, que en materia de folklore destaca como Profesora a Margot Loyola, artista chilena de renombre internacional y con relevantes actuaciones en España, Francia, Rusia, Bulgaria, Argentina, Uruguay, Perú y otros países.
Los integrantes del conjunto Cuncumén eran -y en la práctica se mantienen como tales- alumnos de Margot Loyola. Amantes de la expresión vernácula, en Margot encontraron la guía precisa. Es por este motivo que su partida de nacimiento como conjunto la anotamos en 1955, año en que Río de Janeiro y Sao Paulo saben también de sus valer. En dicho año se presentan en ambas ciudades, ofreciendo un panorama de nuestra música en medio de los aplausos del público y la crítica.
El año de 1957, el Cuncumén sale nuevamente del país. Esta vez la meta es Europa y allá se lucen en radio, televisión y teatros, actuando ante públicos de Austria, Bulgaria, Rusia, Alemania, Hungría y Francia. A su retorno, radios Sociedad Nacional de Minería y Chilena los incluyen en sus programaciones participando además en presentaciones públicas que los transforman en artistas de gran arraigo popular. Vienen luego los discos y el éxito se hace definitivo.
El papel del conjunto Cuncumén es divulgar la música folclórica y en este terreno son ahora exponentes de indiscutible valía. Compuesto por ocho personas el Cuncumén aúna en sí características poco comunes: sus integrantes son investigadores acuciosos y además la mayoría son cantantes y danzarines. Unen a esto una formación humanística sólida: los más son pedagogos y además se incluye un abogado y médico. Si alguien desea encontrar no sólo una instantánea, sino además, un completo documental sobre nuestras expresiones folclóricas -cantos y danzas- ciertamente que en el conjunto Cuncumén encuentra expresión adecuada. La ductilidad ante sus componentes permite mostrar en legítima profundidad el valor del autóctono chileno.
Ahora bien, recoger el folclore significa empaparse de los vernáculo. Recorrer caminos, detenerse junto a la mujer y el hombre simple, escucharlos, hacerse eco de ellos. El conjunto Cuncumén ha salido airoso en esa tarea, porque lo ha realizado a conciencia y ha sabido conseguir la amistad del pueblo. En Pomaire por ejemplo no sólo se le conoce como artistas, sino también como amigo. Y es que los componentes del Cuncumén desarrollan además una labor social y -cada uno en su especialidad- están llanos a ofrecer su amistad al que la necesite. Quien visite Pomaire podrá comprobarlo.
Los componentes de Cuncumén son Silvia Urbina, Hella Fuentes, Adriana Ordenes y Nelly Bustamante en la parte femenina. En la masculina, Rolando Alarcón, compositor y director musical; Alejandro reyes, director de danzas; Jaime Rojas y Juan Collado.

COMENTARIO
Al querer penetrar en la música chilena sucede, por cierto, lo mismo que en la totalidad de los pueblos latinoamericanos: la raíz hispánica asoma de continuo. Sea en una línea melódica, se hará en un verso, sea, incluso, en el dibujo estilístico. Pero, desde luego, esta característica no es absoluta. El medio avasallador de la naturaleza americana pone también su acento. De aquí que, aún con resabios, la música chilena pueda también reclamar un sentido personal. A veces muy simple, todo ingenuidad: otras, con el trascendentalismo innato a lo religioso-primitivo.
Lo urbano y lo campesino tienen diferencias notables. Podría discutirse largamente siguiendo las quería científica sobre folklore si el origen está aquí o allá. Sin embargo, no es esto lo más importante, sin observar hasta qué punto el folclore tras un cabo no el alma de un pueblo, el caso chileno está proyecciones afectiva. Acusa de modo claro su vivencias más íntimas y también sus fenómenos de circunstancia. Es, en una palabra, hondamente expresivo de lo humano nacional.
En los villancicos parecería que sucede lo contrario. Este tipo de canto es rigurosamente universal, tiene raíces demasiado antiguas, su temática es ajena al color local. Pese a esto, es cierto que en Chile ha sabido mostrar rostro propio. Y si no un rostro propio, sí un gesto muy definido, distinto.
Se puede especular cuanto se quiera sobre villancico. ¿surge simultáneamente el nacimiento del Hijo de Dios, como homenaje de los pastores, o es una costumbre posterior...? En cualquier caso hay algo evidente: ha sufrido variaciones con el correr del tiempo y según el lugar en que se lo ha interpretado. En América Latina, el villancico es una derivación de los antiguos romances españoles aplicados a las celebraciones ceremoniales de carácter religioso. Primitiva mente, se lo denomina la " gozos" y de aquí se sucederán los " villancicos" propiamente tales, las "décimas" y los "canto de aguinaldos".
En propiedad, el villancico es el único canto coral del folklore. En principio no debió ser así, porque el "pueta" o "cantor" gozaba de privilegios. Ahora, en cambio, ofrece un sentido masivo. Para cantar lo no se busca un intérprete, sino que todos gozan por igual del gozo derivado del Nacimiento del Niño Dios. Testimonio de la individualidad primitiva es el uso del pronombre personal: "Yo me vengo de Viluco..." / "Yo la vengo a saludar"/ "Yo vengo del otro lado" / ""Yo vengo de la Angostura", etcétera. Pero ya en esos mismos textos se advierte un sentir colectivo: " vamos alegres, vamos cantando, vamos unidos, todos bailando"; " vamos, vamos, vamos a Belén. Vamos, vamos, que vamos a ver".
En lo que respecta a lo típicamente chileno, una ligera mirada a los versos nos ofrece de inmediato aspectos de nuestra idiosincrasia: S desenfado natural del pueblo, de probable origen andaluz, que se expresa en el punteo y que además encierra no poco humor. Un villancico tradicional expresa: " de Renca le traigo choclos/y unos porotos pallares/para que con buen pilco/chiquillo Dios te regales".
Simultáneamente a esto, el pueblo no deja de asombrarse del milagro infinito. Como efecto de ahí vienen los ofrecimientos y ofrendas, lo cual se traduce en objetos de uso diario o productos de su cosecha: frutas, legumbres, tejidos, etcétera. En lo atingente a esto último es curioso como nunca escapa al pueblo la necesidad de cubrir con ropas al recién nacido. En el desarrollo de los versos tampoco deja de lado la queja tan propia al campesino, como modo de justificar futura peticiones. Porque nunca dejan de pedir. En casi todos los villancicos junto a la celebración del nacimiento está la petición: "que no se olvide de mí".
Mucho de los villancicos ofrecen variantes en el sentido de dirigirse a la Madre de Dios, resabio, posiblemente, de nuestro secular matriarcado esto es el predominio de la Madre sobre la familia; así como el conocimiento -puramente doctrinario- de que la Virgen en la mejor mediadora ante su divino Hijo.
En lo formal, los versos incluyen modismos propios al pueblo que los ha hecho suyos y el ofrecimiento de productos agrícolas propio de la estación.
Aparte de esto el villancicos un fiel reflejo de la inquietud -consciente o inconsciente- que los fenómenos extra naturales hacen recaer sobre la gente sencilla. Y por otro lado, una imitación siempre de lo visto entre gente de mejor condición social.
En la actualidad Chile ofrece villancicos en gran cantidad recogidos de la tradición oral. Algunos, como se puede apreciar en este disco, son de acento hispánico puro. Otros ya sean chilenizado o realmente son nacidos aquí. El difícil precisar. Lo importante es que el pueblo se encuentra en ellos para manifestar su fe y dejar ver las vibraciones de su alma. Este panorama de villancicos que ahora ofrece el conjunto Cuncumén es un reflejo cabal de cómo la idea de fondo -respeto, adoración, asombro y gozo por el nacimiento del Hijo de Dios- está latente en nuestro pueblo. En otro plano, este disco es un homenaje del conjunto Cuncumén para Violeta Parra, Margot Loyola y demás investigadoras que los han ayudado.
José María Palacios

Conjunto Cuncumén
VILLANCICOS CHILENOS
Odeón LDC-3664
Chile

01. EL NIÑO LINDO - villancico - Rolando Alarcón   
02. DOÑA MARIA, LE RUEGO - esquinazo de Navidad - Violeta Parra - canta Víctor Jara
03. AL TEMPERULEI - villancico español, recogido por Violeta Parra en San Fabián de Alico. Cantaban Silvia Urbina y Rolando Alarcón
04. CUANDO LA VIRGEN MARIA - versos divinos de Nochebuena - tradicional, recogido en Molina
05. ENTONCES ME VOY LLORANDO - villancico - Violeta Parra - cantan Víctor Jara y Alejandro Reyes
06. YO VENGO DEL COLLIGUAY - villancico - Cristina Miranda, Margot Loyola - cantan Silvia Urbina y Helio Fuentes
07. ARRURRU - villancico tradicional - recogido por el conjunto en Pomaire
08. BUENAS NOCHES, SAN JOSE - villancico tradicional - recogido por el conjunto en Pomaire
09. DECIMAS POR EL NACIMIENTO - canto a lo divino - Violeta Parra - canta Víctor Jara
10. SEÑORA DOÑA MARIDA - villancico tradicional - recogido por Margot Loyola
11. AY SI, AY NO - villancico del norte - recogido por Margot Loyola durante las fiestas de la Virgen de la Tirana en Iquique
12. VILLANCICO NORTEÑO - villancico - Rolando Alarcón - cantan Silvia Urbina y Rolando Alarcón
13. NO IMPORTA DOÑA MARIA - villancico - Rolando Alarcón

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Aporte de Ariel González

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